Crónica de un Incendio anunciado

Home | Noticias | Crónica de un Incendio anunciado

Crónica de un incendio anunciado: ¿Qué pasó en el edificio de Corrientes y Esmeralda?

En CEMERA trabajamos todos los días para generar conciencia. Porque estamos convencidos de que hay accidentes que pueden evitarse. Porque sabíamos que esto iba a pasar si no se tomaban las medidas de prevención necesarias. Y lo peor es que puede repetirse

“No sonó la alarma, ni nadie nos avisó del incendio. Escuchamos gritos y bajamos por las escaleras. Cuando nos acercamos al quinto piso, el suelo quemaba. Los extintores estaban vencidos y no había salidas de emergencia“, de esta manera describió un huésped el infierno que tuvo que vivir junto a sus hijas, mientras intentaban escapar de un edificio envuelto en llamas, ubicado a pocos metros del Obelisco.

Afuera, el ambiente tampoco estaba tranquilo. Vecinos y comerciantes del lugar se alarmaron tras escuchar fuertes gritos y al mirar para arriba se encontraron con un escenario aterrador: “Salía humo muy negro por todas las ventanas, veíamos manos de nenes pidiendo auxilio y gente sacudiendo ropa en busca de ayuda”.

Tras un intenso operativo, dos mujeres murieron, cuatro personas sufrieron quemaduras de más del 60 por ciento del cuerpo y 112 tuvieron que ser asistidas en el lugar, de las cuales 52 fueron trasladadas a diferentes centros de salud.

A esas personas no las atacó solamente el humo o el fuego. Lo hizo la negligencia y la falta de mantenimiento en las instalaciones de un edificio que se convirtió en una trampa mortal.

El siniestro se originó como consecuencia de un cortocircuito en una antigua instalación eléctrica ubicada en el quinto piso y el humo se propagó a través del hueco del ascensor.

“Pasó todo muy rápido. De un momento a otro, de la mitad del edificio para arriba era todo humo”, aseguró un hombre que tuvo que ser asistido por los Bomberos, ya que debía bajar en silla de ruedas y el hotel tampoco tenía rampa.

Tras el siniestro, el edificio fue evacuado por completo y clausurado. Pero, ¿por qué tenemos que esperar a que se produzca un accidente para tomar conciencia?

¿Cuántas muertes más van a pasar para que nos demos cuenta de que la única medida efectiva para evitar las graves consecuencias de un incendio es prevenir antes que lamentar?

Desde CEMERA queremos dejar en claro que estas son las consecuencias que provoca la falta de prevención, la ausencia de controles en los matafuegos y la carencia de un mantenimiento adecuado de las instalaciones.

Claro está que este edificio no contaba con las condiciones mínimas de seguridad necesarias y obligatorias para afrontar una situación de riesgo, ya que ningún sistema contra incendio funcionó bien. 

Tal como CEMERA viene advirtiendo a distintos funcionarios del Gobiernos de la Ciudad y expresando en los medios de comunicación como en sus capacitaciones, realizar los controles en los extintores, junto con el mantenimiento preventivo y correctivo en los equipos e instalaciones fijas, es fundamental para garantizar la operatividad de todos los sistemas.

Un control de extintores realizado a tiempo, hubiera dejado en evidencia que los matafuegos no estaban en condiciones para responder frente a un incendio. Efectuar su mantenimiento garantizaba su normal funcionamiento.

Si la alarma emitía la señal a tiempo, los habitantes hubieran advertido el incendio en su fase más temprana.

Si los responsables del edificio hubieran cumplido con lo que establece la Ley Nº 5920 de sistemas de autoprotección, que exige la capacitación del personal, la designación de roles para poner en marcha una evacuación o procedimiento de emergencia y la realización de al menos dos simulacros anuales, los resultados de este siniestro hubieran sido diferentes.

En CEMERA hacemos especial hincapié en la importancia de la prevención y hechos como este nos demuestran que ese es el camino correcto. Queda en evidencia una vez más, que es lo único que salva vidas y que la mejor manera de llevarla a cabo es tomando conciencia sobre su importancia, para evitar lamentarnos después, cuando las consecuencias ya son irreparables.


  15 de Febrero de 2019

 713

Súmese a nuestra comunidad

ASÓCIESE A CEMERA